Yoga es ese universo en que buscando algo que pudiera hacer volver  mi vida a la normalidad decidí adentrarme y descubrir. Es cierto;  yoga es:  India, calma, tranquilidad, peace and love. En mis principios en aquella primera clase casi hacía volar a la prof por la ventana cuando nos colocó en posición shavasana y nos dijo : “escucha a tu cuerpo, el brazo derecho se relaja, se relaja ahora el brazo izquierdo…”. En aquel momento yo no podía escuchar nada y aún menos a mi cuerpo y es que todo mi ser gritaba, gritaba: odio, dolor, abandono, la pregunta de todos y de siempre "¿porque a mí?"... me fui aún más disgustada de cuando había entrado.

Yoga es también mi  prof de masaje, Govindanji,  el cual  empezó a alimentarme también con el arte de las asanas. Y entonces empezó a pasar algo raro, parecía que mi cuerpo ya conocía algunas de aquellas posturas; recordaba algo, empecé a recordar cuanto me gustaba estar sentada en postura del loto durante las horas de escuela, o cuando mi papi me decía ”Gabriellina de vez en cuando podré verte la cara?” de tanto que me gustaba estar cabeza abajo y piernas arriba. Pero no era aquel el momento adecuado, no lograba conciliar la que tendría que ser una práctica de vida con todo el aparato publicitario y comercial que le rodeaba, reduciéndola a mera práctica física. Quizás solo era una excusa, así que a las asanas “las sacaba del armario” solo una vez al año cuando podía compartir con mi prof, y durante el resto del año simplemente intentaba seguir sus palabras que resonaban en mí diciéndo: "yoga es conciencia, es planchar, barrer, caminar, estudiar si lo haces desde la conciencia plena

 

de lo que estás haciendo; yoga es parar la mente e intentar  vivir en los preceptos del mismo, es encontrarlo en cada actividad de la vida, es la vida misma". Así poco a poco lo iba intentando, 2, 3 minutos y luego me perdía hasta el siguiente intento: un minuto más caminando, planchando, respirando, practicando…yoga quizás.  Hasta que, un ajuste ligero  por mano de una amiga que acababa de empezar a dar clases me lleva otra vez al inicio de la búsqueda que había abandonado  y es entonces cuando empieza a llegar un curso, y luego otro y los maestros, llenando mi comprensión y mi corazón.

Descubrir en los ojos de Dharma Mittra los ojos de mi amado Govindanji-ojos que siguen luciendo el brillo inocente y puro de la mirada de los niños y transmiten amor incondicional-,  empezar a amar y entender el propio cuerpo soltando antiguos bloqueos desde la fluidez de los movimientos del cuerpo inducida por Twee Merrigan y Sarah Florance,  dejarme   cautivar por  las palabras y las acciones de una vida completamente instalada en el yoga de Andrei Ram que según el linaje de Dharma Mittra me lleva a la comprensión  desde la conciencia de la respiración, entender como dice mi maestro que  el yoga se vuelve medicina y  cada uno de nosotros tiene la  tarea de buscar la suya  propia, con amor y compasión;  todo esto me lleva a emprender este camino que lejos de ser una simple practica física es un camino hacia  la paz interior, la unión, el amor; el amor descripto por Patanjali en todos sus Sutras, el amor más alto, el amor devocional, el amor de la entrega incondicional y de la compasión hacia todo ser viviente.

 
 

Calendario clases de yoga

Lunes

Hatha Raja Yoga · Dir Gracia · 19.15-20.10

Hatha Raja Yoga · Dir Hispá · 21.00-21.55

Miércoles

Hatha Raja Yoga · Dir Gracia · 12.15-13.10

Vinyasa I · Llar de Ioga San Cugat · 17.30-18.30

Ashtanga · Llar de Ioga San Cugat · 18.30-20.30

Viernes

Ashtanga · Llar de Ioga San Cugat · 10.30-12.30

Dharma I · Yogaone Mandri · 17.45-19.00