El pie representa en forma esquemática la totalidad del cuerpo y sus órganos. Es, además, la parte donde van a parar muchas terminaciones nerviosas. Todos los órganos cuentan con puntos reflejos en los pies y los pies son como un espejo, reflejan ambos lados del cuerpo respectivamente.  La reflexología, cuya historia se pierde en los tiempos antiguos, mediante la adecuada estimulación de esos puntos reflejos, podrá modificar la funcionalidad del órgano o estructura refleja, impulsando la capacidad del cuerpo para sanarse mediante la fuerza curativa de la naturaleza, estimulando los mecanismos que llevan el cuerpo a la homeostasis, obteniendo una respuesta saludable de los órganos, sistemas o estructuras y logrando con ello establecer el balance natural de la energía y funcionalidad armónica de todo el organismo. Libera los senderos energéticos, revitaliza el flujo energético y esta es la energía que el paciente puede utilizar para entender dónde está el desequilibrio y moverse hacía la armonía.

Como en todo trabajo armonico y olistico es el paciente mismo el
que se sana, el trabajo del terapeuta es una labor de inducción de la fuerza vital
hacía la sanación. Con la reflexología se puede relajar el sistema nervioso, relajar cuerpo mente y espíritu, calmar el dolor, facilitar la eliminación de toxinas, prevenir enfermedades y disturbios, se puede intervenir sobre todos los procesos internos del cuerpo solo operando sobre los pies. ¿Por qué todo eso a través de los pies? el gran olvidado del nuestro cuerpo. Quizá porque los pies son el punto de contacto entre la energía vital del hombre y la energía de base de la tierra. Probablemente porque los pies, nuestras raíces, contienen de verdad la llave del entusiasmo a la vida.  Los pies  nos sostienen, con los pies testamos el terreno,  los pies nos permiten movernos en la aventura llamada
vida.