Deportista profesional e ingeniera de profesión, mundos de competición y racionalidad que de repente pierden todo sentido cuando la enfermedad de un ser querido me lleva a parar y buscar soluciones nunca exploradas antes. En aquel momento aprendí a inventar y empecé a improvisar masaje en la espalda y en los pies de mi papi para aliviarle el dolor. No sabía en aquel entonces, que su muerte iba a ser mi propia muerte y mi nuevo nacimiento. Necesitaba respuestas, buscaba algo que pudiera dar un sentido al vacío que acababa de abrumarme y, de forma natural, esta búsqueda llevó mi vida hacia un nuevo amanecer. En 1997 un viaje a la India me impulsó a que retomara contacto con aquel arte, el masaje, que poco antes había utilizado de forma instintiva y sin conocimiento alguno, aquel arte que instintivamente brota desde el corazón y, pasando por las manos intenta con amor y compasión aliviar dolores y dar confort.

Deportista profesional e ingeniera de profesión, mundos de competición y racionalidad que de repente pierden todo sentido, cuando, la enfermedad de un ser querido me lleva a parar y buscar soluciones nunca exploradas antes. En aquel momento aprendí a inventar y empecé a improvisar masaje en la espalda y en los pies de mi papi, para aliviarle el dolor. No sabía en aquel entonces, que su muerte iba a ser mi propia muerte y mi nuevo nacimiento. Necesitaba respuestas, buscaba algo que pudiera dar un sentido al vacío que acababa de abrumarme y, de forma natural esta búsqueda llevó mi vida hacia un nuevo amanecer. En 1997 un viaje a la India me impulsó a que retomara contacto con aquel arte, el masaje, que poco antes había utilizado de forma instintiva y sin conocimiento alguno, aquel arte que, de instintivamente brota desde el corazón y, pasando por las manos intenta con amor y compasión aliviar dolores y dar conforto.

Conocí entonces a uno de mis maestros, Sri S.V. Govindan que, repitiéndome: “escucha tus manos y tu corazón” destruyó por completo mi mente racional y me inició al conocimiento del masaje ayurvedico y del Hatha Raja Yoga, iniciándome a un camino que nunca se acaba, se vuelve camino de vida y en el que ahora sigo con las enseñanzas de Sri Andrei Ram Om. Profundamente agradecida a la vida por la oportunidad de haberme hecho coincidir con grandes maestros, cuyas enseñanzas me ayudan a ir día a día hacía el conocimiento de la parte más profunda de mi ser y hacía la conexión completa con todo el universo, intento desde la humildad seguir sus huellas y sus enseñanzas, el respecto por la tradición, el profundo compromiso con la práctica y el respecto y la honestidad profunda hacía cualquier persona
que confíe en mis manos para los masajes o en mis enseñanzas para el yoga.